La creatividad del obscurantismo en el sistema de educación fiscal

En la actualidad, podríamos pensar que, gracias al avance de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), el proceso de enseñanza-aprendizaje se ha vuelto creativo en todas las aulas del mundo. Sin embargo, esta percepción no toma en cuenta las diferencias socioculturales y, sobre todo, económicas de cada país. No es lo mismo educar en un país del centro, como Bélgica, que en un país periférico, como Bangladesh.
Si nos situamos en nuestro propio contexto, el desarrollo de la creatividad en el proceso de enseñanza-aprendizaje también depende del tipo de institución educativa. Las unidades educativas pueden ser privadas, fiscomisionales o fiscales, y cada una refleja una realidad social y económica distinta, de manera similar a la comparación entre países del centro y la periferia. Siguiendo esta lógica, podríamos considerar que las escuelas privadas representan el centro, mientras que las fiscales y fiscomisionales se asemejan a la periferia. Como señala Elisondo R. (2018), “los contextos educativos pueden tener un rol clave en la promoción de la creatividad como práctica cultural compartida.”

Desde mi experiencia como veedora y docente en colegios particulares y fiscales, puedo afirmar que la infraestructura tecnológica de una institución no garantiza que se fomente la creatividad en los estudiantes. En muchos planteles particulares, a pesar de contar con tecnología, los docentes aún creen que proyectar imágenes, videos o juegos de rompecabezas equivale a desarrollar la creatividad. No obstante, es cierto que, al menos, disponen de recursos para mostrar un mapa o diseñar actividades más dinámicas.

En contraste, en los colegios fiscales, observo que la tecnología es prácticamente inexistente, y el desarrollo de la creatividad sigue un modelo tradicional. Por ello, afirmo que la creatividad en estos planteles parece haberse quedado en el obscurantismo. Esto se debe a que muchos docentes aún consideran que la creatividad se limita a trabajos coloridos y llamativos, realizados en grupos cooperativos, en los que la integralidad del aprendizaje queda relegada. Además, el contexto educativo es rígido y la innovación suele percibirse como un acto contra natura. Para agravar la situación, el modelo de educación bancaria prevalente en el sistema fiscal limita el desarrollo del pensamiento crítico y la autonomía creativa de los estudiantes.

Sin embargo, no todo es negativo en el desarrollo de la creatividad dentro del sistema fiscal. He observado que algunos docentes comprenden que la creatividad no consiste únicamente en trabajos llenos de brillantina, sino en el fortalecimiento de la triada cuerpo-mente-espíritu. A través de preguntas dialógicas que estimulan el pensamiento crítico, estos docentes logran que los estudiantes desarrollen una creatividad auténtica y significativa.

Finalmente, a pesar de las dificultades que enfrenta el sistema fiscal, ya sea por la rigidez del currículo o por el enfoque tradicional predominante, aún podemos aspirar a construir una escuela alternativa. En esta escuela, ni la creatividad de los estudiantes ni la de los docentes tendría límites. Para ello, me atrevo a retomar el consejo de Elisondo R. (2018): como docentes, debemos llegar con una buena idea que inspire el cambio y fomente el desarrollo integral del aprendizaje.

Referencias:
Elisondo, R. M. (2018). Creatividad y educación: llegar con una buena idea. Creatividad y Sociedad (27) 145-166 Recuperado de: http://creatividadysociedad.com/articulos/27/6.Creatividad y educacion_llegar con una buena idea.pdf

2 Replies to “La creatividad del obscurantismo en el sistema de educación fiscal”

  1. Gracias Vero por compartir este valioso análisis sobre la creatividad en el sistema de educación fiscal. Me ha gustado mucho cómo destacas la desigualdad estructural entre los distintos tipos de instituciones educativas y cómo esto afecta directamente las oportunidades para fomentar la creatividad. Coincido especialmente con la crítica hacia la visión reducida de la creatividad como simple adorno visual.

    Sin embargo, quisiera sumar una perspectiva que complemente tu planteamiento. En Los retos de la educación en la modernidad líquida, Zygmunt Bauman reflexiona sobre cómo los sistemas educativos tradicionales están perdiendo pertinencia frente a un mundo en constante transformación. Él advierte que “la educación, tal como la conocíamos, está en serias dificultades”, debido a que sigue pensándose como un producto cerrado, acabado, y no como un proceso vital, continuo y flexible (Bauman 2007, 25).

    Desde esta mirada, podríamos decir que el verdadero problema no radica solo en la falta de tecnología o en la rigidez del sistema fiscal, sino en que muchas veces seguimos educando bajo lógicas de una modernidad “sólida”, mientras habitamos una modernidad “líquida”, dinámica, efímera y fragmentada. Esto exige no solo recursos, sino una reformulación profunda de nuestras prácticas, en las que la creatividad no sea un elemento decorativo, sino una forma de resistir, reconfigurar y reinterpretar el mundo.

    Por tanto, promover la creatividad auténtica en las escuelas fiscales a pesar de las limitaciones, no es solo un acto pedagógico, sino también político. Porque implica, como bien lo señalas, romper con modelos de pensamiento cerrados y dar paso a una educación que forme sujetos críticos, flexibles y capaces de navegar en la incertidumbre del presente.

  2. Estimada Verito, tu análisis expone con agudeza las profundas desigualdades estructurales que atraviesan nuestro sistema educativo y cómo estas afectan directamente el desarrollo de la creatividad. Coincido en que no basta con disponer de tecnología para afirmar que se promueve la creatividad; esta requiere de un enfoque pedagógico transformador, capaz de cuestionar el modelo bancario de enseñanza y de fomentar el pensamiento crítico, la autonomía y la conexión entre cuerpo, mente y espíritu. Es preocupante, pero real, que en muchas instituciones fiscales la innovación siga viéndose como una amenaza más que como una posibilidad.

    Sin embargo, también comparto tu esperanza: hay docentes que, incluso en medio de la escasez y rigidez del sistema, están sembrando creatividad desde lo cotidiano, a través de preguntas, diálogos y experiencias significativas. Esa resistencia pedagógica silenciosa es, quizás, la semilla de una escuela alternativa que apueste por la equidad, la diversidad y el poder transformador del conocimiento. Como bien citas, una buena idea puede ser el punto de partida para cambiarlo todo, incluso en contextos adversos.

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