¿Realmente utilizamos las TIC en la educación?

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) forman parte de nuestro diario vivir. A través de ellas nos comunicamos, socializamos, adquirimos información, organizamos nuestro diario vivir, aprendemos, trabajamos, entre un sin número de actividades más. Es decir, estamos y somos parte de la era de la información. Claudia Islas mediante su artículo publicado en 2017 ya destacaba la serie de estudios sobre el impacto de las TIC en la sociedad y principalmente en la educación. Podemos evidenciar que la presencia de estas en la educación ha aumentado en los últimos años especialmente a partir de la pandemia del 2020 donde fueron herramientas imprescindibles para el desarrollo de los procesos de enseñanza aprendizaje.

Entonces, es importante hacernos la siguiente pregunta : ¿Se han logrado superar algunas de las limitaciones que nos presenta la autora? A pesar del avance que los docentes han tenido en el uso y manejo de las TIC para la implementación en los contextos educativos. Aún nos queda un largo camino puesto que aún sigue habiendo está brecha entre el conocimiento de las TIC en la educación y el uso práctico y real dentro de los procesos de enseñanza aprendizaje. Es decir, se han ido transformando las aulas tradicionales al uso de tecnologías, sin embargo estas han servido para seguir plasmando en ocasiones metodologías tradicionales. Por lo que es imprescindible que como docentes también aprendamos nuevas formas de enseñar y con ello utilizar al máximo las TIC de manera que podamos lograr aprendizajes significativos en nuestros estudiantes. Es por ello, que como docentes debemos desarrollar primero en nosotros competencias digitales para comprender efectivamente cómo desarrollarlas en nuestros estudiantes. En otras palabras que aprendamos que las TIC no solo son medios para acceder información, entretenimiento o crear juegos para nuestras clases sino que a través de ellas podemos capacitarnos, organizar información, crear contenido, crear ambientes de aprendizaje, etc ; aprender sobre normas de seguridad y maneras efectivas de navegar a través de la web.

De esta manera podremos guiar a nuestros estudiantes a que vean las TIC más allá del ocio y el entretenimiento y así desarrollar habilidades complejas como la toma de decisiones, resolución de problemas, pensamiento crítico, entre otras.

Es decir, la verdadera transformación educativa está en saber cómo y para qué podríamos implementar las TIC en nuestros procesos de enseñanza aprendizaje para ello debemos reflexionar sobre: ¿Qué metodologías nuevas debemos aprender y aplicar? ¿Qué implica aprender en la era digital? ¿Cuál es nuestro rol? ¿Qué competencias necesitamos y necesitan nuestros estudiantes ? En resumen, la cuestión ya no es si usar o no las TIC, sino cómo lograr que estas herramientas realmente potencien una educación más justa, crítica y significativa.

Innovar para educar y educar para innovar

Martín Gordillo y Castro Martínez destacan el hecho de que la innovación no solo debe estar supeditada al área comercial o ser vista como un medio educativo sino que debe ser el fin esencial de la formación integral de un individuo. Es decir, como docentes no solo debemos estar centrados en que nuestro alumnos adquieran saberes y conocimientos sino que desarrollen sus habilidades resolutivas, creativas y de innovación. De esta manera, estarán preparados para los distintos cambios y desafíos que se presenten en su diario vivir y no solo a nivel individual sino que podrán cooperar para responder a las distintas problemáticas de la sociedad.

No obstante, para lograr alcanzar esta meta es necesario que en un principio nosotros seamos quienes hagamos de la innovación nuestro diario vivir especialmente en el desarrollo de nuestras clases. A partir de ello podremos crear ambientes propicios para la generación de competencias necesarias como la capacidad de observar, la experimentación, creatividad, la comunicación asertiva, la tolerancia al error, el trabajo en equipo y la gestión de recursos. Es por ello que como docentes debemos estar en la capacidad de ser autónomos, responsables, trabajar en equipos, generar ambientes de diálogo y participación, establecer actividades metacognitivas, actualizar nuestros conocimientos y habilidades, mantener nuestro optimismo y otras cuestiones. He aquí que para repensar sobre nuestra práctica docentes es necesario constantemente reflexionando y evaluando el tipo de metodologías, estrategias metodológicas, recursos, instrumentos de evaluación, etc; que empleamos para generar aprendizajes significativos. A través de esta evaluación podremos identificar los condicionantes que pueden estar nuestra innovación y la de nuestros estudiantes. Entiendo que la innovación es clave no solo para el desarrollo académico de nuestros estudiantes sino personal y hasta de la misma sociedad.

Entonces, innovar para educar implica guiar y dar a nuestros estudiantes para que puedan explorar nuevas oportunidades de solución para los problemas de su comunidad o para alcanzar sus mismos aprendizajes, acercarse a su comunidad y comprender las necesidades o intereses, ser capaces de recopilar información, generar ideas, y soluciones, evaluar las posibles soluciones con el grupo involucrado, implementarlas y empezar de nuevo el proceso innovador a través de una evaluación.

¿Qué tan importante es la creatividad en la educación?

Romina Elisondo a través de su artículo nos invita ver a la creatividad más allá del área artística sino como un proceso complejo, individual y social que ayuda a conocer y descubrir nuestro entorno y a promover comunidades abiertas, inclusivas e interconectadas.

Como docentes tenemos el deber de cultivar en nuestros alumnos la creatividad pues a través de ellas generan autonomía, la capacidad de resolver problemas, habilidades de trabajo colaborativos. Por consiguiente, debemos ser capaces de generar contextos creativos que promuevan habilidades cognitivas y socioemocionales. Para ello, Elisondo nos plantea que nuestra labor es llegar con una buena idea, es decir con una propuesta que despierte el pensamiento divergente, la motivación, el interés y el entusiasmo por aprender. Esto implica que seamos capaces de adaptar nuestras estrategias metodológicas las necesidades, gustos y motivaciones de nuestros estudiantes ya que no siempre el mismo tipo de actividades puede tener el mismo efecto positivo en diferentes contextos educativos.

Entre las actividades que Elisondo nos sugiere trabajar están: actividades extracurriculares, el uso reflexivo de la tecnología, establecer actividades colaborativas, generar espacios de diálogo, plantear actividades de resolución de problemas, propiciar la generación de preguntas, tomar en cuenta las emociones, entre otras.

Con respecto a lo mencionado, puedo destacar que la creatividad no solo puede ayudar al desarrollo del estudiante sino que puede fomentar individuos comprometidos con el establecimiento de soluciones a las problemáticas de su comunidades. He aquí que puedo destacar que el Design Thinking puede ser una metodología adecuada no solo para resolver problemas sino para fomentar espacios creativos.

Los retos de la Educación en la modernidad líquida.

El texto de Bauman Zygmunt refleja una realidad cercana y preocupante: la educación es vista como algo que se obtiene a través de títulos o diplomas, es decir a través de algo que refleje que el producto ha sido obtenido y no como un proceso continuo y profundo; mediante el cual se obtiene conocimientos, habilidades, actitudes y valores necesarios para la vida personal y profesional. Lastimosamente, es común escuchar que la búsqueda de aprendizajes está encaminado más a la obtención de un determinado empleo que a la mejora de nuestras capacidades para resolver los desafíos de nuestra vida. Ante esta situación, vemos reflejado la inmediatez con la que queremos obtener los aprendizajes y por ende la facilidad con la que estos son olvidados.

Por tanto, surgen preguntas como ¿Cómo lograr aprendizajes duraderos en las nuevas generaciones? ¿Qué metodologías o estrategias de aprendizaje pueden ayudar a mis estudiantes a reconocer la relevancia educarse? ¿Qué se debe enseñar en una sociedad en permanente cambio? Estas preguntas nos dan una guía de que es imprescindible la aplicación de nuevas metodologías que inviten al estudiante a participar constantemente de manera que la adquisición no solo sea de conocimientos sino de habilidades necesarias para lograr su autonomía. De esta manera, estaremos brindando herramientas a nuestros estudiantes para enfrentarse a las distintas problemáticas, desafíos, realidades, et; que surgen el diario vivir. Además, es imperante que se empiece a relacionar lo que aprendemos con nuestro contexto, vida cotidiana, comunidad; de manera que los aprendizajes dejen de verse como un producto sino como esenciales para el desarrollo personal y no solo el profesional.

De tal modo, que con base en estos desafíos es necesaria la generación de innovaciones en la educación. Es decir, generar ideas y soluciones que ayuden a plantear soluciones para esta fugacidad de conocimientos. Siempre tomando en cuenta la participación de la comunidad educativa en la que se pretende innovar. Puesto que esto permitirá tener un panorama claro de cuáles son las problemáticas reales y qué necesidades existen.