La influencia de las TIC’s en la educación.

El texto “La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva” de Claudia Islas Torres plantea una reflexión crítica sobre cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han transformado la forma en que se construye, transmite y gestiona el conocimiento. Como futura docente, este análisis me impulsa a considerar con profundidad el papel que jugarán las TIC en mi práctica educativa. No se trata solo de incorporar herramientas tecnológicas, sino de comprender cómo estas pueden alterar las dinámicas del aula y los procesos cognitivos de los estudiantes.

En mi formación como maestra, aplicaré estos aprendizajes desde un enfoque consciente y crítico, procurando que las TIC no sean meros sustitutos del conocimiento, sino medios para empoderar a los alumnos, promover el pensamiento crítico y facilitar la inclusión. Aquí es donde el enfoque de Design Thinking cobra relevancia: me permite poner al estudiante en el centro del proceso, empatizar con sus necesidades, definir los problemas reales que enfrenta, idear soluciones creativas, prototipar nuevas metodologías y evaluar su impacto.

Por ejemplo, podría diseñar una estrategia educativa que utilice plataformas interactivas para personalizar el aprendizaje, pero evaluando continuamente si esta herramienta desarrolla competencias o simplemente automatiza tareas. Usaré el pensamiento iterativo de Design Thinking para mejorar estas prácticas constantemente.

Este enfoque me ayuda a ver la tecnología no como un fin, sino como un medio al servicio de un aprendizaje significativo, reflexivo y humano.

La educación es eficiente, cuando la innovación está presente

El artículo de los autores Martín M. y Castro E. “Educar para innovar, innovar para educar” apunta su relevancia en conocer el papel de la educación en un mundo que cambia rápidamente. Los autores sostienen que educar ya no puede centrarse únicamente en la transmisión de contenidos, sino que debe orientarse al desarrollo de competencias para la vida, como el pensamiento crítico, la creatividad, la autonomía y la resolución de problemas. Y personalmente estoy de acuerdo ya que educación no es formar un conocimiento uniforme y crear un mismo tipo de personas, sinonque bajo el mismo contenido se puede desarrollar a cada persona según su fortaleza, ya que cada persona es un mundo diferente.

Los autores proponen que “la innovación educativa no puede ser entendida como una moda pasajera, sino como una necesidad urgente para responder a los desafíos sociales, culturales y económicos de l actualidad”. Es decir que: innovar en educación no es opcional, es una responsabilidad.

Cosa que como futura docente, esta lectura induce a tener el desafío de cuestionar la enseñanza tradicional y a apostar a una práctica pedagógica más activa, reflexiva y centrada en el estudiante, ya que mi función de docente no solo es compartir los conocimientos, sino también va más allá, cuya función es guiar y facilitar el aprendizaje, y ser capaz de diseñar experiencias significativas y contextualizadas.

Este texto, se ha convertido en una herramienta muy útil en la planificación de metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos, el trabajo colaborativo y el uso estratégico de tecnologías digitales. Pero el desafío no solo es ver las herramientas, sino elfoque va más allá, en fomentar un clima de aula donde se valore el error como parte del proceso, se potencie la creatividad y se escuche la voz de cada estudiante.

Otro de los temas rescatados en el texto,nesque para que haya innovación en la educación, se requiere de la formación continua y del trabajo cooperativo entre docentes. La innovación no es tarea individual, sino un proceso colectivo que exige reflexión, humildad y apertura al cambio, para que se estandarice la manera de aprendizaje.

En definitiva, se considera que la educación con sentido debe formar ciudadanos críticos, comprometidos y capaces de transformar su realidad. Educar para innovar significa sembrar hoy las semillas de un futuro más justo, equitativo y humano; mas no solamente transmitir información.

Educa para aprender y aprende para crear

Como futura docente, el texto de Romina Cecilia Elisondo, “Creatividad y educación: llegar con una buena idea”, ha sido una guía para comprender que educar no es solo impartir contenidos, sino abrir espacios para la imaginación, la exploración y el pensamiento crítico.
En mi expectativa, la creatividad no es un complemento, sino el núcleo de una educación significativa. En este sentido, este texto, confirma la teoría que a lo largo de mi carrera profesional siempre he considerado: que enseñar es también crear.

Elisondo señala que “desarrollar contextos educativos donde docentes y estudiantes puedan reflejar sus potencialidades creativas en diferentes áreas de conocimiento es uno de los desafíos para la educación del futuro”.
Esta afirmación considero importante aplicarla en el ámbito profesional, ya que lo óptimo sería en cada clase construir un ambiente donde los estudiantes se sientan libres para expresar sus ideas, equivocarse sin miedo y proponer soluciones originales.

Integrar creatividad y educación implica asumir riesgos, salir de lo conocido y confiar en que cada alumno tiene algo valioso para aportar.

Es evidente cómo una actividad distinta, un enfoque innovador o incluso una pregunta inesperada puede encender el interés de quienes antes estaban desconectados.
Este texto indica que se enseña no solo para aprobar exámenes, sino para formar personas capaces de transformar su realidad.

La creatividad, como plantea Elisondo, es una herramienta poderosa al redefinir el acto de enseñar y aprender.

Gracias a este texto, he llegado a la conclusión que esta fusión es esencial para construir una educación más humana, flexible y preparada para los desafíos del presente y del futuro.

Referencia bibliográfica:
Elisondo, Romina Cecilia. 2018. «Creatividad y educación: llegar con una buena idea». Creatividad y sociedad: revista de la Asociación para la Creatividad, n.o 27 (Febrero): 148.

Modernidad Líquida, un desafío en la educación

El autor, Zygmunt Bauman nos invita a repensar la educación en un mundo marcado por la fluidez y la incertidumbre. Desde la educación actual, en Ecuador iniciamos con empatizar, reconociendo las tensiones que enfrentan estudiantes y docentes ante estructuras rígidas en una sociedad cambiante.
Definiendo esta problemática como tal, identificamos desafíos como la obsolescencia del conocimiento, la superficialidad del aprendizaje y la dificultad de evaluar habilidades líquidas. Desafortunadamente se observa que surgen propuestas como currículos flexibles, pedagogías centradas en “aprender a aprender”, algo que personalmente considero un problema en la formación del estudiante, ya que la intención es solo adaptarse a la nueva modalidad y el rol del docente como guía en la ambigüedad. La idea es desplazarlo y apostar una mejora académica más sólida, al implementar proyectos interdisciplinarios, talleres y comunidades docentes adaptativas. Eso conlleva en reflexionar sobre la capacidad de los estudiantes para adaptarse, pensar críticamente y mantener anclajes culturales en medio del cambio. Esta mirada integradora propone una educación resiliente, que abrace la transformación constante sin perder profundidad. Preparar para la modernidad líquida no implica resistirla, sino diseñar experiencias formativas que permitan navegarla con sentido y autonomía. Formando de esa manera, un criterio determinante en los estudiantes, ese es el verdadero desafío en esta sociedad líquida.