La influencia de las TIC’s en la educación.

El texto “La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva” de Claudia Islas Torres plantea una reflexión crítica sobre cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han transformado la forma en que se construye, transmite y gestiona el conocimiento. Como futura docente, este análisis me impulsa a considerar con profundidad el papel que jugarán las TIC en mi práctica educativa. No se trata solo de incorporar herramientas tecnológicas, sino de comprender cómo estas pueden alterar las dinámicas del aula y los procesos cognitivos de los estudiantes.

En mi formación como maestra, aplicaré estos aprendizajes desde un enfoque consciente y crítico, procurando que las TIC no sean meros sustitutos del conocimiento, sino medios para empoderar a los alumnos, promover el pensamiento crítico y facilitar la inclusión. Aquí es donde el enfoque de Design Thinking cobra relevancia: me permite poner al estudiante en el centro del proceso, empatizar con sus necesidades, definir los problemas reales que enfrenta, idear soluciones creativas, prototipar nuevas metodologías y evaluar su impacto.

Por ejemplo, podría diseñar una estrategia educativa que utilice plataformas interactivas para personalizar el aprendizaje, pero evaluando continuamente si esta herramienta desarrolla competencias o simplemente automatiza tareas. Usaré el pensamiento iterativo de Design Thinking para mejorar estas prácticas constantemente.

Este enfoque me ayuda a ver la tecnología no como un fin, sino como un medio al servicio de un aprendizaje significativo, reflexivo y humano.

Reflexión 4 – Orden y Práctica

En cuanto a la organización y práctica de las actividades diarias, me parece importante considerar las diversas herramientas que existen y se vuelven funcionales con respecto a las prioridades escolares o de trabajo. Sin embargo, esto únicamente funcionaría dentro del ámbito de la creación. Debido a las diversas dinámicas sociales, culturales y políticas que se suscitan a diario, creo que es importante resolver de forma compleja las oposiciones u obstáculos que se puedan generar con respecto a la realización y creación de proyectos. Construir un pensamiento epistemológico, lógico, metacognitivo y en valores puede ser una práctica que permite resolver problemas que se suscitan en los ambientes escolares y permite visualizar y enfocar dinámicas organizacionales, como una práctica que nos sumerge en el cuidado de la conducta y la identificación de roles sociales. Tratar de solucionar un problema social es una situación compleja y riesgosa, se debe practicar mucho y entender los efectos que la intromisión o el carácter dominante de una persona pueda ejercer en la vida de los demás y los riesgos que esto implica como efectos retroactivos o el surgimiento de enemistades o tratos inadecuados. Es importante entender la función del arte de la retórica y el poder que ejerce desde una persona que se encuentra en rol de liderazgo y sus oyentes.  

Implicaciones de las TICS

La transformación digital ha reconfigurado radicalmente los procesos de producción, acceso y circulación del conocimiento. La facilidad con la que hoy en día se crean y comparten contenidos en múltiples formatos —textos, videos, podcasts, infografías, simulaciones interactivas, etc.— no solo multiplica los recursos disponibles en línea, sino que también modifica profundamente nuestra forma de percibir, valorar y construir el conocimiento. Este fenómeno implica una democratización del acceso a la información, aunque también plantea desafíos en términos de calidad, veracidad y relevancia de los contenidos.

Al mismo tiempo, las tecnologías reconfiguran nuestras formas de trabajo, colaboración y comunicación. Aunque abren enormes oportunidades para la inclusión y el aprendizaje personalizado, también generan nuevas brechas, sobre todo vinculadas al acceso, la alfabetización digital y el uso crítico de estas herramientas. Así, mientras algunos sectores se empoderan con estos recursos, otros pueden quedar más rezagados, aumentando la desigualdad.

Para los estudiantes, la tecnología ha dejado de ser solo una herramienta didáctica se ha integrado completamente a su vida cotidiana, convirtiéndose en una extensión de su entorno relacional, emocional y cognitivo. Esta ubicuidad plantea el reto de transformar la enseñanza en experiencias significativas que dialoguen con su realidad digital.

En este contexto, muchos docentes han comenzado a superar el recelo hacia las TIC y se están apropiando de ellas como recursos pedagógicos. Esta apertura está permitiendo experiencias educativas más innovadoras, participativas y centradas en el estudiante.

Finalmente, los entornos de aprendizaje han revolucionado significativamente, hoy se favorece la interdisciplinariedad, la colaboración virtual y el aprendizaje en red. Las fronteras entre lo presencial y lo digital, entre la escuela y el entorno social, entre disciplinas tradicionales, se vuelven cada vez más difusas. Este nuevo paradigma exige una reflexión profunda sobre el papel del docente, la institución educativa y los marcos curriculares para garantizar una educación pertinente, equitativa y transformadora.

Las sociedades actuales son lo que son por el creciente protagonismo tecnológico que existe, sin embargo, no debe perderse de vista que las TIC no son la solución a todos los problemas y que son herramientas que nos permiten explotar diferentes rutas y acciones por experimentar, sobre todo en el ámbito educativo, donde el foco de atención está en los retos del desarrollo de habilidades y destrezas que son susceptibles de computarizarse como la creatividad o la inteligencia social (Cobo, 2016).

Cobo, C. (2016). La Innovación Pendiente. Reflexiones (y provocaciones) sobre educación,
tecnología y conocimiento. Montevideo: Colección Fundación Ceibal.

¿Desarrollar TICs en nuestras aulas es innovar?

El texto de Claudia Islas (2007) analiza el impacto de las TICs en la educación, destacando cómo han transformado la gestión del conocimiento y los procesos de enseñanza y aprendizaje. A partir de investigaciones realizadas entre 2010 y 2017, se identifican avances relevantes, como la masificación del acceso al conocimiento mediante los MOOC y el uso de la web 2.0, bajo el enfoque del conectivismo. Sin embargo, también se evidencian limitaciones importantes, como la escasa formación continua del profesorado, la falta de habilidades digitales y la carencia de metodologías realmente innovadoras. Se advierte que el acceso a la tecnología, por sí solo, no garantiza una mejora en la calidad educativa. Desde una perspectiva prospectiva, se plantea la necesidad de promover aprendizajes más flexibles y motivadores (como la gamificación) y de desarrollar competencias que permitan gestionar eficazmente la abundancia de información. A pesar del avance tecnológico, la educación continúa rezagada, por lo que resulta imprescindible profundizar en investigaciones empíricas que orienten un mejor uso educativo de las TICs.


Las competencias digitales representan un elemento clave para impulsar la innovación educativa. Cuando se integran adecuadamente, las tecnologías pueden hacer más eficientes los procesos de enseñanza y responder a las demandas del siglo XXI. Sin embargo, es importante reconocer que, en muchos contextos (especialmente en zonas rurales y marginales), el acceso a recursos tecnológicos sigue siendo limitado. Por ello, es fundamental recurrir a la creatividad para innovar desde el aula, incluso sin depender exclusivamente de herramientas digitales, generando cambios significativos a través de pequeñas acciones cotidianas.


Aun en medio de estas limitaciones, el desarrollo de competencias digitales en el profesorado continúa siendo esencial. Esto les permite actualizar sus prácticas pedagógicas, mantenerse informados y acompañar a sus estudiantes en el desarrollo de habilidades necesarias para enfrentar los retos del futuro.


En este sentido, las propuestas innovadoras deben partir de metodologías pedagógicas sólidas, y a partir de ahí integrar, cuando sea pertinente, el uso de las TICs. Pero es importante subrayar que su simple incorporación no implica necesariamente una innovación. La clave está en cómo se utilizan para transformar las prácticas educativas.

Referencia:
Torres, Claudia Islas. 2017. «La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva / The role of ICT in education: Applications, Limitations, and Future Trends». RIDE Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo 8 (15): 861-76. https://doi.org/10.23913/ride.v8i15.324.

Innovación pasada que permite seguir innovando

El texto de Mariano Martín y Elena Castro, presentado en el Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación (2014), reflexiona sobre la estrecha relación entre innovación y educación. Los autores citan a Bouchard (1999), quien define la innovación social como toda práctica nueva adoptada para resolver problemas sociales. Esta definición me resulta interesante, ya que permite un enfoque valioso dentro de las ciencias sociales y, en particular, de la educación.

Asimismo, señalan que la educación transmite herramientas culturales consolidadas, producto de innovaciones pasadas, pero que también debe preparar para un futuro incierto, el cual demandará nuevas competencias. Esta tensión entre legado y porvenir representa uno de los grandes desafíos educativos actuales. Además, destacan que no es suficiente con que algunos docentes innoven; es fundamental que toda la organización educativa promueva una cultura y estrategias que favorezcan la innovación. En este sentido, proponen la modificación de los sistemas de evaluación como una vía efectiva para iniciar cambios profundos, superando prácticas inerciales que obstaculizan el desarrollo educativo y social.

En este contexto, innovar nuestras prácticas docentes se vuelve esencial para que nuestros niños y jóvenes también sean capaces de innovar. Por ello, es necesario romper con prácticas inerciales como las rutinas, los horarios rígidos o la simple repetición de contenidos, que limitan la capacidad de transformación en las escuelas.

En consecuencia, nuestra propuesta dentro del proyecto final, enfocada en una retroalimentación efectiva, motivadora y personalizada, busca romper con esos modelos tradicionales de evaluación. No debe centrarse únicamente en un resultado final, sino también valorar el proceso de aprendizaje. Esta propuesta, además, deberá ser evaluada a mediano y largo plazo, con el fin de ajustarse a la realidad identificada y consolidarse como un proceso de mejora continua.

Referencia:
Martín-Gordillo, Mariano, y Elena Castro Martínez. 2014. «Educar para innovar,
innovar para educar». https://digital.csic. es/handle/10261/132487.

¿Realmente utilizamos las TIC en la educación?

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) forman parte de nuestro diario vivir. A través de ellas nos comunicamos, socializamos, adquirimos información, organizamos nuestro diario vivir, aprendemos, trabajamos, entre un sin número de actividades más. Es decir, estamos y somos parte de la era de la información. Claudia Islas mediante su artículo publicado en 2017 ya destacaba la serie de estudios sobre el impacto de las TIC en la sociedad y principalmente en la educación. Podemos evidenciar que la presencia de estas en la educación ha aumentado en los últimos años especialmente a partir de la pandemia del 2020 donde fueron herramientas imprescindibles para el desarrollo de los procesos de enseñanza aprendizaje.

Entonces, es importante hacernos la siguiente pregunta : ¿Se han logrado superar algunas de las limitaciones que nos presenta la autora? A pesar del avance que los docentes han tenido en el uso y manejo de las TIC para la implementación en los contextos educativos. Aún nos queda un largo camino puesto que aún sigue habiendo está brecha entre el conocimiento de las TIC en la educación y el uso práctico y real dentro de los procesos de enseñanza aprendizaje. Es decir, se han ido transformando las aulas tradicionales al uso de tecnologías, sin embargo estas han servido para seguir plasmando en ocasiones metodologías tradicionales. Por lo que es imprescindible que como docentes también aprendamos nuevas formas de enseñar y con ello utilizar al máximo las TIC de manera que podamos lograr aprendizajes significativos en nuestros estudiantes. Es por ello, que como docentes debemos desarrollar primero en nosotros competencias digitales para comprender efectivamente cómo desarrollarlas en nuestros estudiantes. En otras palabras que aprendamos que las TIC no solo son medios para acceder información, entretenimiento o crear juegos para nuestras clases sino que a través de ellas podemos capacitarnos, organizar información, crear contenido, crear ambientes de aprendizaje, etc ; aprender sobre normas de seguridad y maneras efectivas de navegar a través de la web.

De esta manera podremos guiar a nuestros estudiantes a que vean las TIC más allá del ocio y el entretenimiento y así desarrollar habilidades complejas como la toma de decisiones, resolución de problemas, pensamiento crítico, entre otras.

Es decir, la verdadera transformación educativa está en saber cómo y para qué podríamos implementar las TIC en nuestros procesos de enseñanza aprendizaje para ello debemos reflexionar sobre: ¿Qué metodologías nuevas debemos aprender y aplicar? ¿Qué implica aprender en la era digital? ¿Cuál es nuestro rol? ¿Qué competencias necesitamos y necesitan nuestros estudiantes ? En resumen, la cuestión ya no es si usar o no las TIC, sino cómo lograr que estas herramientas realmente potencien una educación más justa, crítica y significativa.

La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva

Es muy interesante la manera en que la irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha reformulado radicalmente la manera en que accedemos, compartimos y construimos conocimiento. En el ámbito educativo, su presencia es evidente y, como señala Islas Torres (2017), ya no pueden considerarse herramientas ajenas al proceso formativo, sino elementos intrínsecos de la experiencia escolar contemporánea. Esta autora describe un proceso de “metamorfosis” del conocimiento, donde las TIC han facilitado avances importantes: mayor acceso a materiales didácticos, interacción remota, e inclusión mediante modelos como los MOOC. Sin embargo, también advierte sobre el riesgo de que la tecnología se utilice de forma superficial, reduciendo a los estudiantes a meros receptores de contenido, sin un verdadero impacto en su formación crítica o participativa.

El texto también expone con claridad las limitaciones que persisten: apatía estudiantil, falta de habilidades digitales y modelos pedagógicos que aún responden a estructuras tradicionales. Como bien se señala, no se puede aspirar a una universidad verdaderamente transformada si se siguen aplicando tecnologías nuevas a marcos educativos obsoletos.

Desde mi punto de vista, el texto de Islas Torres invita a una reflexión necesaria: ¿estamos realmente innovando o simplemente modernizando la apariencia del sistema educativo sin tocar su fondo? Considero que, si bien las TIC poseen un enorme potencial democratizador, su uso acrítico puede llevar a una mercantilización del conocimiento y a una educación cada vez más centrada en el consumo rápido de información, sin espacio para la reflexión profunda.

Por eso, las preguntas que se plantean al final del texto son fundamentales: ¿estamos usando las TIC como herramientas de liberación o como dispositivos de control? ¿Es suficiente digitalizar sin transformar la pedagogía? Para que la tecnología tenga un impacto real, no basta con incorporar dispositivos o plataformas: es indispensable repensar los objetivos, métodos y valores que sustentan la enseñanza. Solo así será posible una verdadera transformación educativa, en la que las TIC sean aliadas del pensamiento crítico, la creatividad y la inclusión.

¿Transformación o dependencia? Un debate sobre el papel de las TIC en la educación 

La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha generado una profunda reconfiguración en la manera de acceder, construir y difundir el conocimiento. En el ámbito educativo, su presencia es innegable, pero ¿realmente están transformando la educación o sólo la están maquillando con herramientas digitales? 

Según Islas Torres (2017), vivimos una “metamorfosis” del conocimiento, en la que las TIC han pasado de ser herramientas externas a convertirse en parte inseparable de la vida cotidiana de los contextos educativos. Esta integración ha producido avances notables, como la expansión de los recursos didácticos, la posibilidad de interacción remota, y la inclusión a través de modelos como los cursos masivos abiertos en línea (MOOC) (Islas Torres 2017, 8–10). No obstante, esta misma autora advierte que algunos críticos consideran que los individuos “se convierten en simples contenidos más que en verdaderos elementos de valor” (Islas Torres 2017, 1). 

El debate se intensifica al observar las limitaciones del uso educativo de las TIC. Investigaciones documentadas en el texto reportan apatía estudiantil, escasas competencias digitales y metodologías inadecuadas que no logran aprovechar el potencial de las herramientas tecnológicas (Islas Torres 2017, 12). A esto se suma la afirmación de que “la Universidad del siglo XXI no se conseguirá adaptando las nuevas tecnologías a los viejos paradigmas educativos” (Islas Torres 2017, 12), lo que señala una desconexión entre el discurso tecnológico y la práctica pedagógica. 

Además, la alfabetización digital de los estudiantes parece responder más a fines recreativos que educativos. Como señala el Informe Horizon, existe una “escasa creación de modelos de educación flexibles” y un “poco fortalecimiento en la infraestructura” (Islas Torres 2017, 13), lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de una educación dependiente de tecnologías sin condiciones estructurales que la soporten. 

La prospectiva, sin embargo, plantea escenarios esperanzadores. Se proponen modelos de aprendizaje no lineales que incorporen la gamificación, el pensamiento crítico, la gestión de datos y la creación colaborativa de conocimiento (Islas Torres 2017, 15). Pero estas propuestas no están exentas de desafíos: “la evolución de la tecnología no es del mismo ritmo y velocidad que el de la educación”, y persisten factores que frenan su avance (Islas Torres 2017, 16). 

Quisiera conocer su opinión colegas a través de las siguientes preguntas: 

 ¿Las TIC están siendo utilizadas como herramientas liberadoras que democratizan el conocimiento, o se están convirtiendo en mecanismos de control y consumo superficial del saber? 
¿Es suficiente con digitalizar los contenidos sin transformar las bases pedagógicas? 

Adicionalmente quiero compartirles este video que me pareció super interesante para la reflexión.

Referencia 

      Islas Torres, Claudia. 2017. “La implicación de las TIC en la educación: Alcances, limitaciones y prospectiva.” RIDE Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo 8 (15): 1–18. https://doi.org/10.23913/ride.v8i15.324

La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva

Como docentes, hemos sido testigos de cómo las TIC han irrumpido en el ámbito educativo con una fuerza que, si bien prometía transformar radicalmente la enseñanza y el aprendizaje, no siempre ha cumplido con esas expectativas. El artículo de Claudia Islas Torres nos invita a pensar críticamente sobre esa promesa y a reconocer que la tecnología, por sí sola, no garantiza una mejora educativa real.

En la práctica diaria, muchas veces nos enfrentamos al dilema de contar con herramientas tecnológicas, pero no con una metodología pedagógica adecuada para usarlas con sentido. Hemos visto aulas con proyectores, tablets o plataformas digitales que terminan siendo usadas como simples sustitutos del pizarrón o del libro, sin un cambio profundo en las dinámicas de aprendizaje. Esta situación refleja uno de los puntos clave del texto: la tecnología debe ir acompañada de una transformación pedagógica.

La experiencia nos dice que los estudiantes, aunque sean nativos digitales, no siempre tienen competencias para usar las TIC con fines educativos. Prefieren las redes sociales o el entretenimiento, y no necesariamente saben cómo buscar, analizar o producir conocimiento usando estas herramientas. Este desfase entre el uso instrumental y el uso académico de la tecnología es uno de los grandes desafíos que enfrentamos.


Sin embargo, en muchos contextos, especialmente en zonas con escasos recursos, la desigualdad digital se convierte en una barrera más para la equidad educativa. Como docentes, no solo debemos adaptar nuestras estrategias, sino también asumir el rol de mediadores críticos entre los estudiantes y las tecnologías, ayudándolos a desarrollar una mirada reflexiva y ética sobre su uso.

Finalmente, la prospectiva que plantea el texto nos interpela directamente. No basta con incorporar la tecnología por moda o por presión institucional: debemos formar ciudadanos capaces de crear, analizar, colaborar y aprender de manera continua en un entorno tecnológico cambiante. Esto implica que nosotros, como docentes, también debemos seguir aprendiendo, desaprendiendo y reinventando nuestras prácticas.

Claridad de roles y dinámicas del pensamiento colectivo en procesos creativos

Reconocer con claridad el rol que cada persona desempeña dentro de un proceso de creación colaborativa es una práctica esencial que debe asumirse tanto desde la perspectiva colectiva como desde la responsabilidad individual. Cada participante aporta desde su función particular al desarrollo del pensamiento científico.

En toda experiencia educativa —antes, durante y después— surgen ideas motivadas por estímulos, muchas veces involuntarios, generados por los propios actores. Estas ideas ayudan a comprender el sentido de las actividades que se realizan, las cuales pueden dar lugar tanto a soluciones como a conflictos que impactan en lo emocional y psicológico. Tales situaciones suelen reflejarse en las dinámicas del aprendizaje grupal, sobre todo cuando existen obstáculos o carencias de liderazgo que dificultan orientar un proyecto hacia metas claras.

Independientemente del grado de dificultad que implique la gestión de un proyecto, todos los involucrados se convierten, de algún modo, en evaluadores del proceso creativo. Por lo tanto, tienen la legitimidad de expresar opiniones y sugerencias sobre el avance, la eficacia y los aportes individuales y colectivos.

Las ciencias paradigmáticas ofrecen múltiples herramientas para nutrir el pensamiento de quienes participan en procesos creativos o productivos. Sin embargo, aunque estas metodologías suelen ser muy efectivas, pueden también generar tensiones debido a la diversidad de enfoques cognitivos que cada persona pone en juego.

Por eso, la claridad en los roles, el respeto por los tiempos del otro y la ejecución pausada de las acciones resultan claves para garantizar un proceso de creación armónico y coherente.