El texto “La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva” de Claudia Islas Torres plantea una reflexión crítica sobre cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han transformado la forma en que se construye, transmite y gestiona el conocimiento. Como futura docente, este análisis me impulsa a considerar con profundidad el papel que jugarán las TIC en mi práctica educativa. No se trata solo de incorporar herramientas tecnológicas, sino de comprender cómo estas pueden alterar las dinámicas del aula y los procesos cognitivos de los estudiantes.
En mi formación como maestra, aplicaré estos aprendizajes desde un enfoque consciente y crítico, procurando que las TIC no sean meros sustitutos del conocimiento, sino medios para empoderar a los alumnos, promover el pensamiento crítico y facilitar la inclusión. Aquí es donde el enfoque de Design Thinking cobra relevancia: me permite poner al estudiante en el centro del proceso, empatizar con sus necesidades, definir los problemas reales que enfrenta, idear soluciones creativas, prototipar nuevas metodologías y evaluar su impacto.
Por ejemplo, podría diseñar una estrategia educativa que utilice plataformas interactivas para personalizar el aprendizaje, pero evaluando continuamente si esta herramienta desarrolla competencias o simplemente automatiza tareas. Usaré el pensamiento iterativo de Design Thinking para mejorar estas prácticas constantemente.
Este enfoque me ayuda a ver la tecnología no como un fin, sino como un medio al servicio de un aprendizaje significativo, reflexivo y humano.
