“Educar para crear: entre la innovación soñada y la creatividad posible”

Desde mi doble rol como docente y como estudiante de una maestría en innovación educativa ha sido una experiencia profundamente movilizadora. El libro no solo ofrece una mirada crítica y constructiva sobre la creatividad en los entornos escolares, sino que interpela de manera directa a quienes intentamos, desde la práctica y la teoría, transformar la educación desde dentro.
Como estudiante de una maestría centrada en la innovación, muchas veces abordamos la creatividad como una herramienta necesaria para generar cambios, como una pieza clave en el diseño de propuestas didácticas más significativas. Sin embargo, Elisondo va más allá: nos invita a pensar la creatividad no como un instrumento al servicio de la innovación, sino como una forma de pensar, de sentir y de habitar el aula. No basta con aplicar estrategias creativas: necesitamos construir culturas escolares que valoren la exploración, el error, la curiosidad y la divergencia.
Desde mi rol como docente, esta lectura me hizo revisar críticamente mis propias prácticas. ¿Estoy realmente habilitando espacios para que mis estudiantes desarrollen su potencial creativo, o sigo atrapado en estructuras tradicionales que premian la repetición y penalizan el error? La reflexión es incómoda, pero necesaria. Elisondo plantea que la creatividad no es un lujo, sino una necesidad en la formación integral de las personas, especialmente en contextos educativos que aspiran a ser innovadores y transformadores.
Algo que destaco especialmente del libro es su mirada situada: reconoce que fomentar la creatividad no implica simplemente “hacer actividades distintas”, sino repensar las relaciones pedagógicas, los tiempos, los espacios y hasta los criterios de evaluación. En ese sentido, como estudiante de esta maestría, me interpela a incorporar una mirada crítica y sensible sobre cómo diseñamos nuestras propuestas de innovación educativa.
En tiempos de cambios vertiginosos, donde se nos exige preparar a estudiantes para un mundo incierto, la creatividad no es una opción: es una brújula. Elisondo nos recuerda que no hay innovación sin imaginación, y que no hay transformación educativa sin una profunda confianza en la capacidad de cada persona para crear nuevas respuestas, nuevos caminos y nuevas preguntas.
Este libro no solo me dejó ideas, sino también desafíos. Me impulsa a seguir construyendo una docencia más humana, más flexible y, sobre todo, más creativa.

3 Replies to ““Educar para crear: entre la innovación soñada y la creatividad posible””

  1. Estimada Andreina concuerdo contigo, desde mi perspectiva como estudiante también de esta maestría, creo que uno de los mayores desafíos es justamente ese: crear climas. No alcanzar con incorporar dispositivos innovadores o metodologías activas si no va acompañado de una sensibilidad pedagógica que legitime las voces, los errores y los procesos inacabados.

    Tu pregunta como docente es valiente y necesaria: ¿estamos habilitando esos espacios o seguimos reforzando lógicas tradicionales bajo un lenguaje de innovación? Yo también me la hago, y creo que necesitamos construir entre todos una pedagogía que abrace la incertidumbre, que celebre la pregunta más que la respuesta correcta, y que entienda que la creatividad no es un lujo, sino una forma vital de estar en el mundo.

    Gracias por recordarnos que educar para crear no es una promesa vacía, sino una tarea diaria que nos exige coherencia, coraje y mucha humildad.

  2. Tu reflexión sobre la obra de Elisondo es tan lúcida como necesaria. Coincido plenamente en que la creatividad no puede seguir siendo entendida como un accesorio decorativo dentro del aula, sino como un pilar estructural de una pedagogía verdaderamente transformadora. Me parece muy potente la forma en que abordas tu doble rol de docente y estudiante, porque justamente esa mirada bifocal permite conectar la teoría con la práctica desde una experiencia vivida.

    Me detengo en una idea que planteas con mucha claridad: la necesidad de construir culturas escolares que legitimen el error, la exploración y la divergencia. En contextos donde aún predomina la lógica del control, la homogeneización y la evaluación punitiva, esta propuesta es, sin duda, revolucionaria. Y es aquí donde radica uno de los mayores desafíos: ¿estamos realmente preparados para soltar el control y habilitar espacios de incertidumbre fértil?

    Elisondo, como bien señalas, nos plantea una creatividad situada, profunda y política. Y tú lo recuperas con sensibilidad: no se trata solo de “hacer cosas distintas”, sino de pensar distinto. Pensar distinto sobre el tiempo, sobre la relación docente-estudiante, sobre lo que entendemos por “éxito” en el aula.

    Además, tu comentario trae una verdad incómoda, pero vital: muchas veces seguimos atrapados en estructuras que premian la repetición, incluso cuando hablamos de innovación. Esta contradicción debe ser el punto de partida para una revisión honesta de nuestras prácticas, tal como lo haces tú.

    Gracias por tu aporte. Nos recuerdas que educar para crear no es un ideal lejano, sino un compromiso diario, y que toda innovación que no se nutra de la imaginación, la sensibilidad y el respeto por las singularidades humanas, corre el riesgo de quedarse en la superficie.

  3. Andreina, tu reflexión ofrece un análisis profundo y articulado del texto de Elisondo, integrando con claridad tus experiencias como docente y estudiante de la maestría. Destacas con acierto el paso de una visión instrumental de la creatividad hacia una concepción más amplia, donde esta se entiende como una forma de habitar el aula y repensar las prácticas pedagógicas. Este enfoque revela una comprensión crítica del texto y un compromiso auténtico con la transformación educativa.

    Además, tu autorreflexión respecto a las propias prácticas docentes y el reconocimiento de la importancia de construir culturas escolares que valoren la curiosidad, el error y la divergencia aportan solidez a tu análisis. En tiempos de cambio, resaltar que la creatividad es una brújula más que una opción refuerza la vigencia del mensaje del artículo y evidencia tu disposición genuina a construir una docencia más flexible, humana y creativa.

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