¿Cómo redefinir la creatividad en la educación del siglo XXI? Entre aulas, emociones y sociedad

En el artículo Creatividad y educación: llegar con una buena idea, Romina Cecilia Elisondo propone una mirada profunda y transformadora sobre la creatividad como fenómeno complejo, integral y necesariamente vinculado al ámbito educativo. La autora no solo cuestiona visiones reduccionistas que limitan la creatividad al arte, sino que además plantea con claridad que educar creativamente supone romper estructuras rígidas, abrirse a la emocionalidad y reconocer la riqueza de lo extra-aúlico.

Luego de leer el texto, me han surgido múltiples inquietudes que considero importantes para debatir con ustedes compañeros. En este espacio quiero proponer tres preguntas que considero claves y que me gustaría comenzar a responder, no como verdades cerradas, sino como puntos de partida para abrir el intercambio. Me encantaría leer sus opiniones, ideas y desacuerdos: así generamos un verdadero diálogo colectivo.

1.¿Es la creatividad realmente un fenómeno educativo integral o sigue atrapada en el arte?

      Aunque muchos discursos afirman que la creatividad puede encontrarse en todos los campos del saber, en la práctica muchas veces sigue confinada a las clases de arte o literatura. Como afirma la autora:

      “Las comprensiones integradoras de la creatividad amplían de manera significativa las posibilidades de potenciar procesos creativos en contextos educativos” (Elisondo 2018, 153).

      Quiero reflexionar sobre esta tensión entre discurso y realidad, y me interesa saber: ¿en sus experiencias docentes o académicas, sienten que esto está cambiando?

      2. ¿Puede la escuela tradicional adaptarse a una educación centrada en la creatividad emocional y social?

      La autora sostiene que las emociones y los vínculos son piezas clave en el proceso creativo:

      “Los procesos creativos se despliegan en un complicado juego de emociones, preguntas, enigmas, sorpresas, pasiones y relaciones” (Elisondo 2018, 154).

      En este sentido, ¿puede la escuela actual, con sus rutinas y estructuras, realmente habilitar un espacio donde esto ocurra? Yo tengo algunas ideas al respecto que compartiré, pero me interesa mucho saber cómo lo viven ustedes en sus contextos.

      3.¿Hasta qué punto las actividades extracurriculares y contextos no formales son el verdadero motor de la creatividad estudiantil?

      El artículo señala que los estudiantes reconocen con frecuencia que se sienten más libres y creativos fuera del aula:

      “Los alumnos encuentran más oportunidades para desarrollar procesos creativos fuera de las aulas que dentro de ellas” (Elisondo 2018, 155).

      Les invito a que compartan sus ideas, experiencias o incluso sus desacuerdos. Yo estaré encantado de responder cada una de estas preguntas con mi propia mirada, para construir juntos una conversación enriquecedora sobre los desafíos de educar para la creatividad.

      Adicionalmente quiero compartir esta entrevista en la que participa Romina Elisondo y trata sobre la creatividad:

      Referencia:

      Elisondo, Romina Cecilia. 2018. Creatividad y educación: llegar con una buena idea. Creatividad y Sociedad, no. 27 (febrero): 145–166. http://creatividadysociedad.com/articulos/27/6.Creatividad%20y%20educacion_llegar%20con%20una%20buena%20idea.pdf.

      2 Replies to “¿Cómo redefinir la creatividad en la educación del siglo XXI? Entre aulas, emociones y sociedad”

      1. Creatividad educativa: del discurso a la transformación real.

        Gracias por tu aporte tan provocador y honesto. Tus preguntas abren una reflexión necesaria sobre el lugar y el tratamiento de la creatividad en la educación actual. Coincido plenamente en que, como afirma Elisondo, seguimos atrapados en una visión limitada que reduce lo creativo al arte o a momentos puntuales, sin integrar esta dimensión al resto de las áreas del conocimiento.

        La tensión entre discurso y práctica es real: hablamos de creatividad como competencia clave del siglo XXI, pero muchas veces la evaluación estandarizada, los horarios rígidos y las metodologías tradicionales la obstaculizan. La escuela, como bien señalas, necesita repensarse estructuralmente para poder incorporar lo emocional, lo relacional y lo contextual como parte del proceso creativo.

        Y sí, los contextos extracurriculares suelen liberar potenciales que el aula limita. Pero esto debería ser una alarma, no una normalidad. El verdadero reto es lograr que “la escuela deje de reprimir la creatividad y comience a cultivarla de forma transversal y significativa”. Gracias por abrir este debate tan necesario.

      2. Estimado compañero, es importante realizarnos como educadores, muchas de las preguntas que has planteado en esta publicación, la creatividad dentro de la educación debe ser vista no solamente como el mero hecho de diseñar algo diferente, la creatividad en la educación erróneamente la hemos enfrascado y estrechamente relacionado con el arte, sin embargo, sabemos y estamos consiente como docentes que la creatividad se puede dar en diferentes perspectivas. Como docente de Lengua y Literatura, y desde la experiencia puedo afirmar que la creatividad la podemos implementar desde el mismo momento de planificar y buscar los recursos necesarios para enseñar. Es importante también señalar que lamentablemente, los docentes hemos sido quienes hemos creado también esa barrera entre la creatividad y la educación como proceso sistematizado y que la misma está destinada al arte.

        Abrirnos a nuevas experiencia y contrastar el conocimiento con la creatividad es parte de innovar, desde la preparación de recursos y la planificación de actividades podemos agregar nuestro aporte de creatividad, también es importante tomar en cuenta que al abrir nuevas experiencias en los estudiantes, también les estamos dando muchas posibilidades de expresarse y aportar desde sus perspectivas, de esta forma brindaríamos la oportunidad de aprender de la forma en que ellos se sientan identificados y sobre todo que responda a sus necesidades.

      Leave a Reply

      Your email address will not be published. Required fields are marked *