El inglés en tiempos de modernidad líquida

Como docente de inglés en un contexto urbano de educación secundaria, he vivido en carne propia el desafío de adaptar la enseñanza a las transformaciones que impone la “modernidad líquida”, concepto propuesto por Zygmunt Bauman. Esta condición contemporánea, caracterizada por la constante inestabilidad e incertidumbre, ha modificado profundamente la forma de enseñar y aprender. Las metodologías tradicionales, centradas en la repetición de estructuras gramaticales y memorización de vocabulario, resultan insuficientes para formar estudiantes preparados para la fluidez y dinamismo del mundo actual. En respuesta, he adoptado prácticas pedagógicas más flexibles, como el uso de proyectos colaborativos, entornos digitales, y estrategias que permitan a los estudiantes aplicar el idioma en contextos reales y cambiantes.

Una de las manifestaciones más claras de esta transformación ha sido la necesidad de atender a la fragmentación de los vínculos sólidos. En el aula, esto se traduce en estudiantes con trayectorias educativas diversas, experiencias personales complejas y una relación instrumental con el conocimiento. Frente a ello, he procurado fortalecer un entorno educativo emocionalmente seguro, donde el idioma inglés no solo se enseña como una herramienta de comunicación, sino como un medio para que los estudiantes expresen su identidad, compartan sus preocupaciones y construyan sentido frente al mundo que los rodea. La enseñanza del inglés se convierte así en una práctica de acompañamiento, donde se integran habilidades de escucha activa, empatía y trabajo en grupo.

Asimismo, la valorización del aprendizaje a lo largo de la vida ha transformado mi rol docente: ya no soy la única fuente de conocimiento, sino una guía que promueve la curiosidad, la autonomía y el deseo de aprender más allá del aula. En este sentido, he incorporado recursos digitales como plataformas de autoaprendizaje, podcasts, blogs y redes de intercambio lingüístico, que permiten a los estudiantes explorar el idioma a su ritmo, según sus intereses. Este enfoque fomenta un aprendizaje más significativo, sostenible y adaptado a las exigencias del mundo laboral y académico.

Finalmente, la descentralización del conocimiento me ha obligado a repensar la enseñanza del inglés desde una perspectiva crítica. Más allá de enseñar reglas gramaticales o preparar exámenes, mi labor implica formar estudiantes capaces de buscar, seleccionar y evaluar información en inglés desde múltiples fuentes. El objetivo ya no es la acumulación de contenidos, sino la capacidad de usar el idioma como una herramienta para entender el mundo, resolver problemas y participar activamente en la sociedad. En este nuevo escenario líquido, la docencia se convierte en un ejercicio continuo de adaptación, reflexión y creación de oportunidades de aprendizaje relevantes para los sujetos del presente

2 Replies to “El inglés en tiempos de modernidad líquida”

  1. Tu enfoque sobre la enseñanza del inglés en la modernidad líquida es clave para comprender los desafíos actuales en educación. La rigidez de las metodologías tradicionales queda obsoleta ante un mundo que exige flexibilidad, creatividad y aplicación práctica del conocimiento. Al integrar proyectos colaborativos, entornos digitales y estrategias de aprendizaje autónomo, no solo enriqueces la enseñanza del idioma, sino que también preparas a los estudiantes para enfrentar escenarios diversos con confianza. Además, el énfasis en la descentralización del conocimiento y el aprendizaje a lo largo de la vida es esencial para que los alumnos desarrollen autonomía y pensamiento crítico. Este modelo educativo responde a las exigencias de un contexto cambiante, promoviendo la enseñanza como un proceso de adaptación constante, donde el docente se convierte en un mediador del aprendizaje más que en una fuente única de información.

  2. En la modernidad líquida la clase ya no puede sustentarse en la repetición mecánica. Lo mismo ocurre en Literatura: más que memorizar figuras retóricas, los alumnos necesitan dialogar con los textos y conectarlos con su realidad cambiante. En mi experiencia, los proyectos de lectura expandida—podcasts críticos o micro-reseñas en redes—despiertan la creatividad y refuerzan la competencia interpretativa. Así, tanto en Lengua como en Inglés, la clave está en convertir los contenidos en puentes hacia la autonomía, la colaboración y la comprensión cultural profunda que exige nuestro tiempo inestable.

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