Creatividad educativa: más allá del aula y de lo evidente

Tras la lectura del artículo “Creatividad y educación: llegar con una buena idea” de Romina Cecilia Elisondo (2018), me resulta inevitable replantearme el papel que como docentes estamos asumiendo frente a la creatividad en nuestras prácticas cotidianas. Elisondo logra construir un análisis riguroso y profundamente humano sobre la necesidad de pensar la creatividad como algo que va mucho más allá del arte o la innovación técnica. Su propuesta es clara: la creatividad es un fenómeno complejo, social y cultural que debe permear todo el proceso educativo.
Uno de los aportes más valiosos de este artículo radica en los cinco ejes que desarrolla: “mucho más que arte”, “mucho más que el aula”, “mucho más que el individuo”, entre otros. Estos enfoques permiten desmontar la visión reduccionista que suele vincular creatividad únicamente con disciplinas artísticas o con talentos individuales. Por el contrario, Elisondo nos invita a pensar la creatividad como una construcción colectiva, situada y profundamente ligada al entorno, la cultura, los vínculos y la emoción.
Destaco especialmente las “diez buenas ideas” que la autora propone al final del texto. Entre ellas, me interpelan profundamente dos: “llegar con una buena idea” y “mirar la educación desde perspectivas creativas”. Estas acciones, si bien parecen simples, implican un compromiso profundo del docente con la planificación reflexiva, con la ruptura de esquemas tradicionales, y con el respeto a la diversidad cognitiva y emocional de sus estudiantes.
Además, la autora enfatiza que la creatividad no se enseña, sino que se propicia. Esto exige que generemos climas educativos emocionalmente seguros, donde se valore el error, la curiosidad, la pregunta y la exploración. En este sentido, me queda claro que el reto no es solo metodológico, sino también ético: formar ciudadanos capaces de crear, dialogar, imaginar y transformar.
Este artículo de Elisondo no solo enriquece la teoría educativa, sino que funciona como un espejo para el ejercicio docente. Nos recuerda que crear también es educar, y que, en un mundo en constante cambio, una buena idea puede marcar la diferencia. El desafío está en llegar a clase con esa idea, nutrida por la teoría, pero sobre todo, por la sensibilidad pedagógica.

4 Replies to “Creatividad educativa: más allá del aula y de lo evidente”

  1. Estimado Daniel, resalto la reflexión que has planteado sobre la práctica docente y el replanteo de nuestro rol, a partir de la lectura de este artículo, considero que es esencial estar en una constante evaluación sobre lo que realizamos a diario, esta evaluación, nos podría permitir la mejor oportuna y la aplicación de la creatividad en la planificación de nuestras clases. Por otro lado, se puntualiza también el hecho de ver más allá, considero que esta afirmación, podría también traducirse como el docente considerando cada uno de los aspectos que integran el proceso de enseñanza aprendizaje y todos los aspectos que integran al estudiante.

    ahora sabemos que es nuestra responsabilidad crear ambientes que respondan a la necesidad de nuestros estudiantes, sin minimizar o estandarizar, pues sabemos bien que cada caso y realidad es diferente, así podremos mejorar la experiencia para nuestros estudiantes y hacer de la enseñanza un proceso integral y creativo.

  2. Compañero, me parece interesante su frase “crear también es educar” pues destaca mucho el potencial que tiene el generar espacios que fomenten la creatividad. Pues en estos los estudiantes no solo generan nuevas ideas sino que se fomenta la adquisición de conocimientos, expresión de ideas y la adquisición de habilidades. Es decir, establecemos contextos de rendizaje activo y significativo, donde el estudiante se convierte en protagonista de su propio proceso formativo y no solo en receptor de contenidos. Además, al vincular la creatividad con la educación, promovemos el pensamiento crítico, la autonomía y la capacidad de resolver problemas, elementos fundamentales para una educación integral y transformadora.

  3. Daniel, has realizado un acercamiento preciso al artículo de Elisondo, en el cual identificas algunos de los ejes en los que se desarrolla la creatividad, así como dos buenas ideas para aplicarla en tu práctica docente. A través de tu reflexión y del compromiso que manifiestas por mejorar cada día, me invitas a participar de manera conjunta para aportar a la innovación de la educación en nuestro país.
    Desde mi apreciación, el texto analizado también nos brinda una guía para el proceso de ideación de soluciones al problema identificado como parte del proyecto final de la asignatura, en el cual resulta fundamental tomar en cuenta algunas de las ideas propuestas, para extrapolarlas a nuestro contexto y realidad.

  4. Estimado Dani, gracias por tu reflexión, me sentí muy identificado con varias de las ideas que planteás. Yo también estoy cursando la maestría en innovación educativa y, además, trabajo en un museo, un espacio donde el aprendizaje ocurre de otra forma, más libre, más abierta, más conectada con la experiencia. Desde ese lugar, me hizo mucho sentido lo que dices sobre cómo muchas veces hablamos de innovación, pero seguimos atados a estructuras que no permiten que esa innovación suceda de verdad.

    En el museo veo todos los días cómo la gente aprende cuando se siente segura para preguntar, para experimentar y también para equivocarse. Y cuando recibimos grupos escolares, es muy evidente el contraste: los chicos y chicas muchas veces no se animan a salirse del guion, como si estuvieran esperando “la respuesta correcta”. Ahí me doy cuenta de lo necesarias que son las transformaciones que mencionas, no solo en las estrategias que usamos, sino en cómo está organizada la escuela.

    Me pareció muy acertado lo que mencionas en la evaluación. Es algo que también subrayan los autores cuando dicen que:

    “El lugar para empezar podría ser, por tanto, la evaluación, esa clave de bóveda de los sistemas educativos en la que, sin embargo, siempre hay algún margen de maniobra” (Martín-Gordillo y Castro-Martínez 2014, 16).
    Coincido que si seguimos evaluando de forma individual, punitiva y repetitiva, es muy difícil que florezcan la creatividad, la colaboración o el pensamiento crítico. Tenemos que animarnos a cambiar eso si queremos educar para un futuro verdaderamente diferente.

    Gracias por abrir esta conversación. Me deja pensando y también con ganas de seguir buscando formas más humanas y coherentes de enseñar y aprender, tanto en la escuela como fuera de ella.

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