La implicación de las TIC en la educación: Alcances, limitaciones y prospectiva.

“Las TIC no son la solución a todos los problemas… son herramientas que permiten explorar diferentes rutas, pero requieren de decisiones pedagógicas sólidas y contextualizadas.” (Islas Torres, 2017)

En el artículo de Claudia Islas Torres (2017), se realiza un recorrido reflexivo y crítico sobre el papel que han desempeñado las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el ámbito educativo durante la última década. La autora nos recuerda que, aunque el discurso en torno a las TIC ha estado cargado de expectativas, en la práctica educativa persisten importantes limitaciones que deben ser reconocidas y superadas. Lejos de ser solo herramientas técnicas, las TIC configuran nuevas formas de aprender, enseñar y relacionarse, lo que plantea transformaciones profundas en la cultura escolar.

Desde mi experiencia docente en educación semipresencial con jóvenes y adultos, encuentro eco en esta doble mirada: por un lado, las TIC permiten extender los procesos de aprendizaje más allá del aula física, favorecen la personalización de contenidos y estimulan la autonomía del estudiante. Sin embargo, como advierte la autora, su implementación no garantiza por sí sola mejores aprendizajes. Factores como la alfabetización digital, el acceso desigual a dispositivos y conectividad, o la falta de formación docente en el uso pedagógico de la tecnología, se convierten en barreras estructurales.

Islas Torres subraya que las TIC deben dejar de verse como un fin en sí mismas y pasar a entenderse como medios para crear ambientes de aprendizaje más dinámicos, críticos y colaborativos. Para ello, es necesario superar enfoques que solo replican modelos tradicionales en entornos virtuales. Innovar con TIC implica integrar metodologías activas, aprovechar los recursos multimedia, gamificar contenidos y generar redes de conocimiento entre estudiantes y docentes. Esta visión conecta directamente con lo que vivimos en nuestras aulas técnicas: el uso de simuladores eléctricos, plataformas de evaluación en línea y grupos de discusión virtuales han demostrado ser aliados valiosos cuando se usan con intencionalidad didáctica.

En conclusión, este artículo invita a una reflexión urgente: no se trata solo de “incorporar” tecnología, sino de revisar críticamente nuestras prácticas y diseñar experiencias que realmente transformen el aprendizaje. En la educación del siglo XXI, la clave no está en tener más tecnología, sino en tener mejores estrategias para utilizarla.

De la Literatura y las TIC’s

En la actualidad, la enseñanza de la literatura puede tomarse como una empresa intrascendente o incluso una broma anacrónica. En mi experiencia diaria como docente, he observado cómo las Tecnologías de la Información y Comunicación han transformado profundamente la enseñanza de la literatura, aunque no sin desafíos. El artículo plantea que las TIC están presentes en casi todos los ámbitos del desarrollo humano y han alterado la construcción y difusión del conocimiento, lo que en mi práctica se traduce en el uso constante de plataformas digitales, bibliotecas virtuales y recursos multimedia que enriquecen la experiencia literaria. Sin embargo, también coincide con mi experiencia que la mera incorporación del equipamiento tecnológico no asegura cambios sustantivos en el aprendizaje, pues he notado que es fundamental diseñar actividades que promuevan competencias digitales críticas, fomentando no solo el acceso a la información sino la interpretación y la reflexión profunda sobre los textos, tal como señala Islas Torres (2017) que “el equipamiento tecnológico no asegura, ni es suficiente para, avanzar en los cambios más sustantivos”.

Además, reconozco en mis estudiantes la necesidad de desarrollar habilidades para gestionar la abundancia de datos disponibles, desde un pensamiento estadístico hasta la capacidad de desconectarse, tal y como indica el texto, que la evolución tecnológica demanda “capacidades de filtrado de datos, pensamiento estadístico, análisis y visualización de la información, pensamiento flexible e incluso un entrenamiento para tener la capacidad de desconectarse” (Islas Torres 2017). También he constatado la brecha entre la rapidez con que evolucionan las tecnologías y la lentitud de la educación para integrarlas de manera significativa, lo que coincide con la afirmación de que “la educación aún está retrasada y múltiples factores frenan su avance” (Islas Torres 2017), y por ello considero indispensable la formación continua para los docentes y la reflexión crítica sobre el uso pedagógico de la tecnología. 

Finalmente, valoro cómo las TIC democratizan el acceso al conocimiento literario mediante recursos abiertos y cursos en línea, permitiendo que los estudiantes exploren la literatura desde una postura crítica y creativa, alineado con la idea de que las tecnologías ofrecen “rutas y acciones por experimentar” en la educación. En síntesis, la tecnología es una aliada poderosa para la enseñanza de la literatura cuando su uso se fundamenta en un diseño pedagógico consciente que promueve competencias cognitivas complejas y responde a los retos del entorno digital actual.

Referencias

Islas Torres, Claudia. 2017. “La implicación de las tecnologías de la información y comunicación en la educación: alcances, limitaciones y perspectivas.” Revista Iberoamericana de Educación a Distancia 8, no. 15 (julio-diciembre): 1-16. https://doi.org/10.23913/ride.v8i15.324