Educar en tiempos líquidos: hacia una innovación curricular con sentido

“Debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información” (Bauman, 2007, p. 46).

La innovación curricular puede entenderse como un proceso de transformación consciente, crítica y contextual del currículo educativo, que busca responder a los desafíos contemporáneos del aprendizaje y la enseñanza. A partir de las reflexiones de Bauman (2007), la educación en la modernidad líquida se enfrenta a un contexto inestable, fragmentado y acelerado, en el que los saberes tradicionales pierden vigencia con rapidez, y las necesidades del mundo actual exigen sujetos flexibles, críticos y autónomos. En este escenario, la innovación curricular no puede ser simplemente una adaptación superficial del contenido, sino una revisión profunda del propósito educativo.

Desde mi experiencia grupal, el proyecto de innovación curricular nos está permitiendo identificar que parte innovar, y ha reconocer las necesidades reales de los estudiantes, sus contextos, motivaciones e intereses. Innovar es también repensar las metodologías, las formas de evaluación, la organización del tiempo y del espacio escolar, e incluso el rol del docente.

Por ejemplo, en nuestro proyecto vamos a incorporar actividades interdisciplinarias, centradas en la resolución de problemas reales de la comunidad, lo que permitió conectar el aprendizaje con la vida cotidiana del estudiante. Por lo que Bauman 2007 menciona que “En el torbellino de cambios, el conocimiento se ajusta al uso instantáneo y se concibe para que se utilice una sola vez” (p. 29). Esta conexión, como señala Bauman, es fundamental, en un mundo donde el conocimiento ya no se valora por su permanencia, sino por su utilidad inmediata y capacidad de adaptarse a contextos cambiantes.

Lo que se consigue con la innovación no es solo una técnica, sino una resignificación del sentido de la educación. Se fomenta una educación más crítica, inclusiva y pertinente, que forma a ciudadanos capaces de actuar éticamente en una sociedad compleja.

En definitiva, la innovación curricular es un acto político y pedagógico que debe surgir del análisis crítico del presente y proyectarse hacia una transformación significativa del futuro educativo.

Bauman, Zygmunt. 2007. Los retos de la educación en la modernidad líquida. Editado por Gedisa. Primera. Barcelona.

One Reply to “Educar en tiempos líquidos: hacia una innovación curricular con sentido”

  1. Excelente argumento compañera Gladys. Es muy necesario hablar sobre la transformación que experimentar la educación de hoy en día, ya no basta con pequeñas adaptaciones de contenido, ya que el ritmo acelerado de los cambios sociales, tecnológicos y culturales obliga a replantear de forma profunda el sentido y el propósito de educar. La mención a la necesidad de formar sujetos respetuosos, flexibles, reflexivos, críticos es clave, ya que el conocimiento ya no es estático ni suficiente por sí mismo, hoy se requiere la capacidad de aprender a aprender, de adaptarse y de cuestionar. En este contexto, la innovación curricular debe ser integral, orientada no solo al -qué se enseña-, sino al “para qué” y “cómo” se enseña. Se trata, en definitiva, de una invitación a construir una educación más significativa, coherente con los desafíos y realidades del siglo XXI.

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