Entre la Vocación y la Rutina

Ser docente hoy en el Ecuador es vivir en una permanente tensión entre la vocación y la estructura. El artículo “Educar para innovar, innovar para educar” nos recuerda que educar no es solo transmitir contenidos, sino preparar a los jóvenes para un futuro incierto, donde la creatividad, la resolución de problemas y la colaboración son esenciales. Sin embargo, en la práctica diaria, nos enfrentamos a contextos rígidos: horarios fijos, evaluaciones estandarizadas, aulas poco flexibles y una carga administrativa que consume el tiempo que deberíamos dedicar a innovar.

Este llamado a una educación transformadora toca profundamente el corazón de quienes elegimos esta profesión por compromiso social. En un país con tantas desigualdades, innovar no es un lujo, es una necesidad. Significa adaptar nuestras metodologías a la realidad de nuestros estudiantes, buscar estrategias que despierten su pensamiento crítico y fomentar ambientes donde el error sea parte del aprendizaje. Como docentes, no podemos esperar condiciones ideales para innovar; debemos actuar desde donde estamos, con lo que tenemos, y con una profunda convicción: que cada esfuerzo por transformar nuestra aula, por pequeño que parezca, es un acto de resistencia y esperanza. Porque educar para innovar, en el Ecuador, es también educar para la equidad y la dignidad de nuestros pueblos.

Martín-Gordillo, M., & Castro-Martínez, E. 2014. Educar para innovar, innovar para educar. Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación. Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). ISBN: 978-84-7666-210-6.

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