Como docentes, hemos sido testigos de cómo las TIC han irrumpido en el ámbito educativo con una fuerza que, si bien prometía transformar radicalmente la enseñanza y el aprendizaje, no siempre ha cumplido con esas expectativas. El artículo de Claudia Islas Torres nos invita a pensar críticamente sobre esa promesa y a reconocer que la tecnología, por sí sola, no garantiza una mejora educativa real.
En la práctica diaria, muchas veces nos enfrentamos al dilema de contar con herramientas tecnológicas, pero no con una metodología pedagógica adecuada para usarlas con sentido. Hemos visto aulas con proyectores, tablets o plataformas digitales que terminan siendo usadas como simples sustitutos del pizarrón o del libro, sin un cambio profundo en las dinámicas de aprendizaje. Esta situación refleja uno de los puntos clave del texto: la tecnología debe ir acompañada de una transformación pedagógica.
La experiencia nos dice que los estudiantes, aunque sean nativos digitales, no siempre tienen competencias para usar las TIC con fines educativos. Prefieren las redes sociales o el entretenimiento, y no necesariamente saben cómo buscar, analizar o producir conocimiento usando estas herramientas. Este desfase entre el uso instrumental y el uso académico de la tecnología es uno de los grandes desafíos que enfrentamos.
Sin embargo, en muchos contextos, especialmente en zonas con escasos recursos, la desigualdad digital se convierte en una barrera más para la equidad educativa. Como docentes, no solo debemos adaptar nuestras estrategias, sino también asumir el rol de mediadores críticos entre los estudiantes y las tecnologías, ayudándolos a desarrollar una mirada reflexiva y ética sobre su uso.
Finalmente, la prospectiva que plantea el texto nos interpela directamente. No basta con incorporar la tecnología por moda o por presión institucional: debemos formar ciudadanos capaces de crear, analizar, colaborar y aprender de manera continua en un entorno tecnológico cambiante. Esto implica que nosotros, como docentes, también debemos seguir aprendiendo, desaprendiendo y reinventando nuestras prácticas.
