Educar para innovar es muy necesario

“Todo nuevo enfoque, práctica o intervención o producto desarrollado para mejorar una situación o resolver un problema social y que ha sido adoptado por instituciones, organizaciones o comunidades”. Bouchard 1999

La educación y la innovación están estrechamente vinculadas, ya que educar implica preparar a los estudiantes para integrarse activamente en una sociedad en constante cambio. Esto genera una tensión entre transmitir un legado cultural y formar para un futuro incierto pero diferente al pasado. Por ello, innovar en educación es una necesidad reconocida: no basta con memorizar contenidos, sino que es fundamental fomentar la creatividad, la autonomía y el pensamiento crítico. Los estudios realizados han permitido identificar y sustentar empíricamente cuáles son el conjunto de competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) necesarias para abordar el proceso innovador (Kelley y Caplan, 1993; Amabile, 1998; Kleysen, 2001 op. cit; Chell y Athayde, 2009)

Sin embargo, muchos entornos educativos mantienen estructuras rígidas, repetitivas y centradas en la evaluación final más que en el aprendizaje continuo. Frente a esto, se plantea la necesidad de cambiar metodologías, enfoques y estructuras educativas para lograr una enseñanza más significativa. Por ejemplo, en el trabajo que estamos desarrollando sale a relucir que los jóvenes no buscan la innovación son pasivos y casi conformistas con la metodología con la que el profesor continúa la enseñanza, ya que los resultados arrogan que la clase magistral con la ayuda del libro ellos se encuentran muy de acuerdo con ese aprendizaje.

El docente innovador es aquel que nunca deja de aprender, que promueve el trabajo en equipo, lidera con empatía y busca nuevas soluciones. Repensar la evaluación —haciéndola más cualitativa, formativa y multidimensional— es clave en este proceso.

Finalmente, educar para innovar significa no solo transformar las prácticas escolares, sino también formar ciudadanos participativos, capaces de enfrentar desafíos y dejar una huella positiva en la sociedad.

BOUCHARD, C. (1999). Recherche en sciences humaines et sociales et innovations sociales. Contribution à une politique de l’immatériel. Québec : Conseil québécois de la recherche sociale (CQRS).

KELLEY, R. Y CAPLAN, J. (1993). “How Bell-Labs Creates Star Performers”. Harvard Business Review, vol. 71, nº 4, pp. 128-139.

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