Hoy más que nunca, educar creativamente es construir futuro.

En un mundo cambiante y desafiante como el que vivimos, la creatividad ya no puede ser un lujo ni una opción, sino una necesidad educativa urgente. La lectura del artículo de Elisondo me ha permitido revisar profundamente mis propias prácticas como docente. ¿Estoy llevando al aula con buenas ideas? ¿Estoy generando contextos que estimulen la curiosidad, la sorpresa y la emoción?

Este texto me ha recordado que enseñar no es solo transmitir contenidos, sino crear las condiciones para que emerjan pensamientos nuevos. Debemos romper con los moldes tradicionales, abrir el aula al mundo, permitir el error, valorar las preguntas tanto como las respuestas. La creatividad se educa, se cultiva, y como docentes tenemos el poder —y la responsabilidad— de activarla en cada clase. Además, combinarla con una buena motivación dentro de las aulas, hacer que el estudiante saque todos sus talentos y habilidades, dándole mucha confianza y oportunidad para desarrollarse.

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