Es innegable que en la actualidad vivimos en una realidad que nada es duradero y las relaciones, las instituciones y los valores son inestables. Esta realidad no excluye a la educación, que hoy en día no se la ve como un proceso que requiere atención, dedicación y esfuerzo, por el contrario, se ha convertido en un producto que necesita ser inmediato y fácil de usar. La educación, que requiere tiempo, constancia y espera, se ve desvalorizada por esta lógica de inmediatez, la sociedad y lo actores de la educación inclusive hemos caído en la impaciencia en donde todos queremos las cosas de inmediato y si no se ven resultados al instante, se entiende que el proceso educativo no ha funcionado. El texto de Bauman nos confronta como docentes con una realidad cada vez más palpable: enseñar hoy no es lo mismo que ayer, y mucho menos se parece a lo que fuimos formados para hacer. Vivimos en una época donde todo cambia a gran velocidad, es decir, el rol del docente debe cambiar, y responder a las necesidades que se presentan a diario con nuestros estudiantes.
Desde el aula, esto se manifiesta en múltiples formas. Los estudiantes muestran dificultad para sostener la atención, menor tolerancia a la espera y una demanda constante de novedad. No porque carezcan de interés o capacidad, sino porque han sido formados en una lógica de consumo instantáneo, tal como describe Bauman. Esta cultura impacta en sus expectativas frente a la escuela, a las clases y al propio rol del docente. Cada día se presenta un desafío, y no sabemos con qué realidad nos encontraremos nos encontraremos en el salón de clases, ahora bien, en respuesta a ello, debemos ubicar al proceso educativo en el centro, detenernos y pensar detenidamente en lo que queremos lograr.
En la actualidad, la enseñanza de la literatura puede tomarse como una empresa intrascendente o incluso una broma anacrónica. En mi experiencia diaria como docente, he observado cómo las Tecnologías de la Información y Comunicación han transformado profundamente la enseñanza de la literatura, aunque no sin desafíos. El artículo plantea que las TIC están presentes en casi todos los ámbitos del desarrollo humano y han alterado la construcción y difusión del conocimiento, lo que en mi práctica se traduce en el uso constante de plataformas digitales, bibliotecas virtuales y recursos multimedia que enriquecen la experiencia literaria. Sin embargo, también coincide con mi experiencia que la mera incorporación del equipamiento tecnológico no asegura cambios sustantivos en el aprendizaje, pues he notado que es fundamental diseñar actividades que promuevan competencias digitales críticas, fomentando no solo el acceso a la información sino la interpretación y la reflexión profunda sobre los textos, tal como señala Islas Torres (2017) que “el equipamiento tecnológico no asegura, ni es suficiente para, avanzar en los cambios más sustantivos”.
Además, reconozco en mis estudiantes la necesidad de desarrollar habilidades para gestionar la abundancia de datos disponibles, desde un pensamiento estadístico hasta la capacidad de desconectarse, tal y como indica el texto, que la evolución tecnológica demanda “capacidades de filtrado de datos, pensamiento estadístico, análisis y visualización de la información, pensamiento flexible e incluso un entrenamiento para tener la capacidad de desconectarse” (Islas Torres 2017). También he constatado la brecha entre la rapidez con que evolucionan las tecnologías y la lentitud de la educación para integrarlas de manera significativa, lo que coincide con la afirmación de que “la educación aún está retrasada y múltiples factores frenan su avance” (Islas Torres 2017), y por ello considero indispensable la formación continua para los docentes y la reflexión crítica sobre el uso pedagógico de la tecnología.
Finalmente, valoro cómo las TIC democratizan el acceso al conocimiento literario mediante recursos abiertos y cursos en línea, permitiendo que los estudiantes exploren la literatura desde una postura crítica y creativa, alineado con la idea de que las tecnologías ofrecen “rutas y acciones por experimentar” en la educación. En síntesis, la tecnología es una aliada poderosa para la enseñanza de la literatura cuando su uso se fundamenta en un diseño pedagógico consciente que promueve competencias cognitivas complejas y responde a los retos del entorno digital actual.
Referencias
Islas Torres, Claudia. 2017. “La implicación de las tecnologías de la información y comunicación en la educación: alcances, limitaciones y perspectivas.” Revista Iberoamericana de Educación a Distancia 8, no. 15 (julio-diciembre): 1-16. https://doi.org/10.23913/ride.v8i15.324
El libro Los retos de la educación en la modernidad líquida de Zygmunt Bauman no ofrece recetas, pero sí una mirada crítica —y a veces incómoda— sobre el papel de la educación en un mundo marcado por la incertidumbre, la fragmentación y el cambio constante.
Bauman describe nuestra época como una “modernidad líquida”, donde nada es sólido ni duradero. Las instituciones, los vínculos sociales y, por supuesto, el conocimiento, se tornan volátiles. En este contexto, la escuela como institución tradicional—parece haber quedado atrapada en una lógica rígida, burocrática y poco preparada para responder a las exigencias de esta nueva realidad.
Desde el enfoque de la innovación educativa, el libro representa una alerta. Bauman no habla directamente de tecnologías, metodologías activas o competencias digitales, pero sus ideas son un llamado urgente a revisar críticamente nuestras prácticas educativas. ¿Estamos preparando a los estudiantes para resolver problemas complejos, inciertos y cambiantes? ¿O seguimos formando para un mundo que ya no existe?
Una de las críticas más potentes de Bauman es la desconexión entre el sistema educativo y la vida real. En lugar de generar espacios para la reflexión, la autonomía y el pensamiento crítico, la escuela a menudo se reduce a mecanismos de clasificación y control. Como estudiante de innovación, me resulta inevitable pensar en la necesidad de transformar los ambientes de aprendizaje para que sean más flexibles, personalizados y conectados con el contexto.
Sin embargo, también hay una tensión no resuelta en el texto: Bauman plantea los desafíos con gran lucidez, pero deja poco margen para la esperanza o la acción. Su tono, a veces fatalista, puede desalentar a quienes trabajamos desde dentro para cambiar las cosas. En este sentido, creo que su obra debe leerse no como una guía, sino como un marco ético y filosófico que nos obliga a no conformarnos con los discursos de moda sobre la innovación vacía de sentido.
Los retos de la educación en la modernidad líquida es un libro provocador y necesario. Nos confronta con una realidad en la que ya no es suficiente reformar la escuela; hay que reimaginarla desde sus fundamentos. Para quienes estudiamos y promovemos la innovación educativa, Bauman no da respuestas, pero sí hace la pregunta más importante: “¿Qué clase de humanidad estamos formando con nuestras decisiones pedagógicas?”
Sabemos bien que vivimos en un mundo de constantes cambios; sin embargo, el sociólogo Zygmunt Bauman, desde el año 2007 en su libro Los retos de la educación en la modernidad líquida, nos ofrece una valiosa apreciación de cómo la educación, y en general la sociedad, están experimentando transformaciones aceleradas en sus diversos ritmos. Uno de estos ritmos es el de la educación, donde se busca la inmediatez tanto en los procesos como en los productos. Se comercializa el conocimiento, restando importancia a la persona como ente generador de saberes, y tratándola más bien como una herramienta que produce rápidamente y sin margen de error. No se valora la cultura educativa ni el aprendizaje significativo; en cambio, se busca impartir datos que llenen a los estudiantes sin filtrar ni contextualizar dicho conocimiento.
Estas críticas, en el ámbito educativo, se traducen en retos que deben ser superados de forma efectiva y conciliadora con el estudiante. Es necesario atender el tiempo destinado al aprendizaje fuera del aula, así como al que ocurre dentro de ella. Se deben desarrollar habilidades como la reflexión, la construcción de conocimientos, la capacidad para afrontar errores y la socialización con otros. En cierto modo, el aprendizaje moldea el futuro, y esa es su “meta”. Pero al hablar de meta, esta se transforma en una competencia, donde prima la utilidad del conocimiento y su alcance, preparando a los estudiantes para enfrentar una “carrera” contrarreloj que exige ser útil o utilitario para la sociedad.
Es por todo lo expuesto que debemos centrarnos en ofrecer a los estudiantes una educación de calidad, basada en conocimientos sólidos, herramientas pertinentes y estrategias significativas que les permitan afrontar su vida diaria y no quedarse con lo visto en un aula, que salgan aprendan y exploren otras posibilidades. No se trata solo de adquirir conocimientos para aprobar asignaturas, sino de formar personas críticas, creativas y comprometidas con su entorno.
Solo una educación que cultive la profundidad del pensamiento, el valor de la experiencia y la empatía con los otros podrá realmente preparar a las futuras generaciones para un mundo cambiante, incierto, pero lleno de posibilidades que día a día se transforma y aprende de diferente forma.
Las actividades que vamos a realizar tratan temas acerca de ¿cómo crear blogs? Me parece importante, porque de esta forma podemos diseñar una guía clara sobre las vías que vamos recorriendo en el campo digital, como la búsqueda y gestión de información para resolver problemas de forma eficiente, para las distintas realidades digitales o para realizar actividades escolares, científicas, cotidianas, emprendimientos, problema laborales o legales.
Los tipos de documentos que vamos a leer son de tipo educativo, tratan las problemáticas que se suscitan en la actualidad y motivan a la creatividad educativa o sobre el uso de conocimientos que se puedan obtener por medio de las normas que se emplean en las estructuras de educación como técnicas y metodologías que permitan construir programas o gestionen acciones claves para una educación de futuro.
Las plataformas que se van a utilizar para realizar los aportes correspondientes son interactivas, facilitan el aprendizaje y permiten generar un gran número de posibilidades de diseño que ayuda a la personalización de datos, documentos y proyectos.