Desde mi experiencia como profesora de inglés, he constatado la pertinencia del cambio de paradigma en la concepción de la creatividad que propone Romina Elisondo, transitando de una visión individualista hacia un enfoque sociocultural y complejo. Tradicionalmente, se ha tendido a identificar la creatividad como una cualidad innata de ciertos estudiantes; sin embargo, en mi aula, he observado que las ideas más innovadoras y las soluciones más efectivas a problemas lingüísticos o comunicativos emergen precisamente de la interacción dinámica entre mis alumnos y el entorno cultural ecuatoriano. Los conocimientos previos sobre sus propias costumbres, sus expresiones idiomáticas locales y su contexto social se convierten en un terreno fértil para la generación de nuevas perspectivas al aprender el inglés, demostrando que la creatividad se teje en el entramado de las relaciones y los contextos compartidos, y no en el aislamiento de un genio individual.
La interpretación de las contradicciones educativas como oportunidades de innovación, según Elisondo, ha sido una constante en mi ejercicio profesional. En un sistema educativo como el ecuatoriano, que a menudo presenta sus propios desafíos y limitaciones, es importante aprender a ver en estas “paradojas” catalizadores para la creatividad pedagógica. Por ejemplo, la escasez de ciertos recursos didácticos ha impulsado la creación de materiales originales a partir de elementos del entorno local, o la diversidad de niveles de inglés en un mismo grupo me ha obligado a diseñar actividades diferenciadas que promuevan la colaboración entre pares y el aprendizaje mutuo. Estas situaciones, lejos de ser obstáculos, se han transformado en espacios de diálogo reflexivo con mis colegas y alumnos, impulsando una construcción colectiva de soluciones innovadoras que se adaptan a nuestra realidad específica. Solo al abrazar esta visión compleja y sociocultural de la creatividad, estoy convencida de que podemos preparar a nuestros estudiantes ecuatorianos para enfrentar los desafíos de un mundo globalizado y en constante transformación, dotándolos no solo de competencias lingüísticas, sino también de una capacidad creativa y adaptativa fundamental.
Referencia:
Elisondo, Romina, y Donolo, Daniel. 2015. “Creatividad en la Universidad.” Cuadernos de Educación. Tenerife: Sociedad Latina de Comunicación Social. https://issuu.com/revistalatinadecomunicacion/docs/cde04.
